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08.03.2010
Cuando la Política se aleja de la Gente
 

Cuando quienes ocupan la cosa pública no se ocupan de ella, la gente siente, “sabe”, que la política y los hechos políticos devienen sin importarles de sus necesidades.

Es imperioso producir un cambio. De aprender que lo más importante es la gente. La gente que espera que estudien, entiendan y atiendan sus penurias.

El desprecio por lo social parece ser una constante de quienes ejercen la cosa pública.

Cuando se prioriza los intereses políticos “redituables”  con desinterés por las necesidades sociales, cuando no se ejerce una política administrativa correcta, se provoca, sobre todo en los más necesitados, el profundo dolor moral y consecuente rebeldía que genera un Estado ausente.

Para colmos, las personas honestas y capaces de administrar correctamente, por temor y vergüenza de ser confundidas, rehúsan involucrarse en la política favoreciendo la permanencia de quienes no saben administrar y desconocen la sensibilidad social.

Es la sociedad, la gente, especialmente quienes poseen las herramientas educacionales imprescindibles para defender los derechos de todos, deben comenzar, solidariamente, la reconstrucción ético-moral “que sancione colectivamente a quienes ocupan la cosa pública sin ocuparse de ella”. Debemos demostrar que, como pueblo, podemos decidir cuál es el destino que queremos para nosotros y nuestra gente.

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