La mama es uno de los órganos femeninos mas expuestos a padecer cáncer. Sin embargo, a pesar de las técnicas modernas de diagnostico precoz, como la mamografía, termografía, ecografía, sin descuidar la concientización de la mujer en el autoexamen, entre muchas otras técnicas que aun están en el comienzo de experimentación que podemos considerarlas como descubrimientos del siglo XXI, ante le cáncer de la mama el medico en general lo trata con técnicas que casi podemos llamar del siglo XIX: la extirpación del seno en su totalidad.
Todos aquellos médicos que nos hemos visto obligados a realizar este cercenamiento como manera de alcanzar la curación de este flagelo, hemos vivido también las terribles consecuencias psicológicas que ello trae aparejado a nuestras pacientes, que sufren largos periodos depresivos, recidivantes y difíciles de erradicar en forma definitiva, dándonos la sensación cierta que, al pretender curar a estas mujeres, no solo hemos extirpado un órgano enfermo, sino que hemos dejado un ser mutilado con toda su connotación psico-socio-familiar que amenaza destruir el equilibrio de la pareja y afectar los ámbitos que son su consecuencia.
Por todo ello, siempre en la búsqueda de nuevas soluciones y de nuevas técnicas que satisficieran nuestra necesidad médica de curar como un medio de alcanzar la felicidad que da nuevamente el goce de la salud plena, esta vez nos trasladamos a la hermosa ciudad Universidad de Campinas _S. P._ Brasil, a donde fuimos invitados a participar del “Curso Latinoamericano de Matología”y en el cual tomaron parte también destacados especialistas de casi todos los países del continente Sudamericano, de E.E. U.U. y de Francia.
Allí tuvimos la oportunidad de que se confrontaran los resultados curativos obtenidos por aquellos médicos que durante años utilizaron técnicas operativas ultrarradicales y radicales con la extirpación, no solo de la mama sino también de los músculos subyacentes y de todas las vías linfáticas posibles hasta llegar a abrir el tórax en un esfuerzo por ser más extensos y radicales en la extirpación del mal. También tuvieron oportunidad de exponer sus experiencias, los menos radicales y, por último los conservadores del órgano que en las distintas gamas, llegan hasta aquellos que, como el Dr. Jean Maurice Spitalier – de Marsella, Francia- , sólo sacan el nódulo canceroso y a veces, los ganglios de la axila, compactando el esquema terapéutico con radiaciones, conservando plenamente ambas mamas.
Para nuestra gran alegría y emoción, compartida por la mayoría de los participantes, pudimos observar que luego del seguimiento –durante como mínimo, diez años- de 680 pacientes tratadas con esta técnica conservadora del órgano mamario, el Dr. Spitalier nos mostró resultados tan extraordinariamente buenos, como aquellos que se presentaron utilizando las técnicas operatorias radicales o ultrarradicales.
Es indudable que esta experiencia tan gratificante tiene sus exigencias para trasladarla a la práctica y, entre ellas, podemos nombrar algunas que ya están al alcance en nuestro medio y otra que, seguramente, no demoremos mucho tiempo en tenerlas:
- Insistir en que el diagnostico precoz de los procesos mamarios todavía se obtiene, en gran porcentaje de casos, con la concientización de la mujer respecto a la importancia de realizarse el auto examen mensual de sus mamas y la consulta inmediata a su médico ante la menor duda, con la certeza que obtendrá una curación total ante cualquier eventualidad y b) necesidad de contar con elementos técnicos: de diagnostico y terapéutica.
En nuestro medio ya existen en parte: los terapéuticos especialmente en nuestro Hospital San Martín. Los Faltantes los podremos tener, también, al alcance de la comunidad posiblemente en muy corto tiempo.
A veces resulta difícil poder transmitir la emoción que nos causa el hecho de poder asistir a la confirmación de un hallazgo científico que ha demandado gran parte de la vida de un investigador, en este caso me refiero al Dr. Jean Matrice Spitalier, quien nos demostró la posibilidad de curación de cáncer de mama conservando las dos mamas de la mujer. Esta es la razón que nos lleva a dar a conocer esta novedad científica.
El Dr. Spitalier, con la amplitud que caracteriza a los verdaderos maestros, nos ha regalado su maravillosa experiencia y nos ha enseñado el camino para repetirla.
Nuestra gratitud como médicos y como hombres.
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