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21.09.2003  |  EL DIARIO de Paraná
A quién votaremos
 

Es fácil opinar en los pasillos. Lo difícil, como simple profesional, es encontrar el camino apropiado para participar. Es una tarea ineludible de todos. Trataré de que la libertad, el amor y la educación sean guías de mis opiniones.

Las sociedades manifiestan cualidades y vicios. El predominio de unos u otros permitirá su progreso o su decadencia. Nuestra sociedad, aparentemente, ha retrocedido en muchos aspectos. Lo más importante es que hemos llegado al diagnóstico de que las causas están en nosotros mismos.

Busquemos, entonces, las soluciones en nosotros mismos.

LOS DIRIGENTES. Cuando hablamos sobre los dirigentes no estamos incluyendo sólo a los políticos aunque ellos se hallan a la cabeza de todos. Los políticos representan -deberían representar- los intereses del conjunto de la sociedad. Eso los convierte en dirigentes “primarios”. Ellos deben ejercer el carácter mediador de la política generando el equilibrio necesario entre los dirigentes “secundarios” que representan los diferentes intereses de cada sector de la sociedad.

Según Weber, la conducta de los dirigentes impregna el entorno. Un político argentino lo expresó en forma más popular: “el pescado empieza a pudrirse por la cabeza”.

Lógicamente que las acciones de quiénes son, al final de cuentas, los dirigentes “primarios” representantes del conjunto, impregnará -e inducirá- la conducta de los demás dirigentes sectoriales.
Con relación a las acciones cuestionables de algunos dirigentes, hemos leído y escuchado que “no nacieron de un repollo”, “que esa conducta es así porque los dirigentes devienen de la misma sociedad que los eligió”. Con estas expresiones se pretende transferir, así, la inmoralidad de algunas conductas dirigenciales a la sociedad que los erigió de buena fe.

Si es verdad que los dirigentes, en especial los políticos –no todos- son así, porque así es la sociedad, entonces cabe preguntarse de dónde vinieron los excelentes arquitectos, abogados, jueces, ingenieros, psicólogos, médicos, técnicos, docentes, políticos, investigadores, artistas, maestros, escritores, deportistas, etc, de los cuales se halla poblada nuestra historia y nuestro presente.

No. Quien asume una responsabilidad debe conducirse como debe. Y si esa misión es ser investido como dirigente –cualquier dirigente-, la responsabilidad es mayor pues con su conducta, guía el comportamiento moral de quienes dirige.

Los dirigentes son los únicos responsables de sus propios comportamientos y también de las acciones que su conducta genera en las personas de su entorno.

Muchos de los dirigentes –no todos- son responsables, pues se postularon para un cargo para el cual no eran moral ni intelectualmente idóneos.

APRENDIENDO A ELEGIR. Aparentemente en 60 días tendremos que elegir entre seis candidatos a presidente.

La mayoría de la gente lee o ve televisión. Que nadie niegue, entonces, que alguna vez no ha escuchado sobre las alternativas en el manejo espurio del poder que algunos de ellos practicaron.

Las encuestan muestran que, sin diferenciación, cada uno tiene alrededor del 10% al 15 % de adherentes. Esto es alarmante pues pareciera que cerca del 50% de la gente cree que todos los candidatos son iguales.

Cuidado con los cantos de sirenas. No es mala idea desechar a quienes nos hablan de una manera y se han comportado de otra.

Deberíamos oír con atención a quienes nos proponen, con coherencia y realismo, que sólo con trabajo y esfuerzos recuperaremos nuestro camino. Seguramente entre ellos estará el candidato. El buen candidato; no el menos peor.

En la elección que hagamos nos va el futuro. De cada uno de nosotros y de todos los nuestros.

 

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