Inicio

 
 
Volver a publicaciones
 
03.03.2004  |  EL DIARIO de Paraná
Las responsabilidad de ser legislador
 

El ser humano sobrevive por su tenacidad y por su optimismo. Este es el espíritu de los argentinos. Necesitamos creer, no necesariamente en un gobierno; sí en las instituciones.

Su investidura de legislador —diputado, senador o constituyente— constituye una de las más relevantes de nuestro sistema de gobierno, pues él enaltece su identidad cuando la ejerce con plenitud.

EL LEGISLADOR, PERSONA FUERA DE LO COMÚN. Allá en el 1700, cuando se gestaba la idea del Estado, la preocupación de los grandes pensadores no era sobre quiénes administrarían la cosa pública, sino que los inquietaba quiénes sancionarían las leyes que debían promover el desarrollo y controlarían los otros poderes.

El éxito de un gobierno residiría en la elección de los legisladores. Debían ser personas, no-comunes, de condiciones morales e intelectuales sobresalientes pues el destino de la nación estaría en sus decisiones. Cuando los legisladores sancionan las leyes gobiernan a largo plazo, señalan las metas a la sociedad y a la administración durante las próximas décadas.

LA DEUDA CON LA GENTE. Los entrerrianos los conocemos, con nombres y apellidos. Es de su exclusiva responsabilidad priorizar los valores morales que la sociedad les reclama. Nadie dice que es fácil, pero ellos deben marcar el camino.

En su actual gestión los legisladores provinciales deben modificar la legislación vigente que facilita la corrupción y que “la vieja dirigencia política” se resiste a abandonar. Esas reformas del Estado son la enorme deuda que mantienen con la sociedad, porque los legisladores precedentes no lo hicieron y las acciones de los otros poderes nos llevaron a la falencia material y moral en la que hoy nos encontramos.
Ellos deben respetar —y hacer respetar— su investidura. Ser meros “levantamanos” de los deseos de otros poderes que favorece el caudillismo feudal o corporaciones esclerosadas, es una violación al mandato que les confirió el pueblo.

EXCEPCIONAL OPORTUNIDAD. Esta historia reciente les brinda la oportunidad de generar una nueva cultura política. Que la sociedad los reconozca como sus líderes del cambio.
Algunos preceptos históricos de su investidura de legislador:

Gobernabilidad: legisladores eficientes, participativos y transparentes, que realicen adecuadamente sus tareas, refuerzan el ejercicio de la democracia y el proceso institucional que hace gobernable la provincia.

Equilibrio entre poderes: frente al habitual avance legislativo del Poder Ejecutivo, los legisladores deben rescatar su papel de fiscalización política a igual que su competencia en la presupuestaria. Los que ejercen el contralor contra el abuso, la corrupción y defienden los intereses de la sociedad, representan un factor de equilibrio y una garantía contra la arbitrariedad de los otros poderes.

Relación con el pueblo: deben facilitar sus relaciones con la sociedad civil e instrumentar ad referéndum de iniciativa legislativa para que el pueblo se exprese sobre la elaboración de las leyes. Deben generar la seguridad jurídica y la estabilidad política necesaria para llevar adelante los cambios que la sociedad requiere. Deben terminar con los compromisos partidarios en desmedro de los intereses del pueblo, y realizar las reformas políticas imprescindibles del Estado.

Tarea legislativa: los legisladores deben asegurar el éxito de su labor implementando un proyecto de capacitación parlamentaria que eleve su nivel técnico-científico. Se necesita encarar profundos procesos de modernización institucionales y organizativos que respondan con prontitud las demandas de la gente. En un mundo cada vez más complejo se necesita buen asesoramiento técnico. Los asesores deben ser especialistas citados específicamente para sus temas. La suma de pobres conocimientos de un montón de asesores no igualarán nunca los de un solo asesor bien formado. El apego irrestricto a la ley es sólo una parte de la historia. La otra corresponde al fuerte contenido ético de la conducta al servicio de sus funciones.

RESPONSABILIDAD. Los Legisladores provinciales asumen las mayores responsabilidades por el cuidado de los intereses del pueblo. El futuro deberá ser transparentado por ellos.

Solamente de ellos depende sancionar y modificar las leyes para fortalecer las instituciones, controlar los actos del gobierno y castigarlos cuando sean corruptos.

Como verdaderos ciudadanos, además de políticos, ésta es su gran oportunidad.
Mientras tanto seguiremos esperanzados. Pero, también, hemos aprendido. No podemos –-no debemos— aceptar que se repita el círculo vicioso de nuestra historia política: más de lo mismo.

 

Volver a publicaciones
 
Diseño ERG