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11.03.2010  |  EL DIARIO de Paraná
Cuando la Política se aleja de la Gente
 

Cuando quienes ocupan la cosa pública no se ocupan de ella, la gente se aleja pues siente, “sabe”, que la política y los hechos políticos devienen sin importarles de sus necesidades.

Este desencuentro se refleja diariamente en la prensa. EL DIARIO, de Paraná, 30 de diciembre ppdo, pág. 7, informa: Hospital Roballos, “... debió clausurar un sector del área de internación de mujeres por un serio problema edilicio...el deterioro es muy antiguo y, a pesar del compromiso del Secretario de Salud, el mantenimiento que el edificio recibe no es el adecuado”. “Arquitectura hace tres semanas dijo que iba a mandar una cuadrilla y no vino nadie. Ahora, con las lluvias, se electrificaron varias habitaciones”. “Ahora sí que no hay más remedio, vamos a tener que cerrar el sector completo... No se pueden realizar más internaciones. Las pacientes van a estar aún más hacinadas”, aseguraron desde el área contable del hospital”...

Un incomprensible acto de desidia político-administrativa. Un defecto edilicio que pudo resolverse con poco ahora demandará la reconstrucción de todo un pabellón del hospital, con el agravamiento del hacinamiento ya existente.

A nadie le importó esta gente.

Hospital San Martín: “Se invirtieron 900.000” (correctamente administrados por la Cooperadora) en la construcción de la Sala de Guardia y a tan sólo siete días de comenzar a funcionar, el lugar ya ha sufrido destrozos. En dos oportunidades, pacientes irascibles manifestaron su repudio por demoras en la atención, rompiendo vidrios y paneles”...

Esta vandálica acción merece el más fuerte y absoluto repudio. Exigir una severa intervención judicial ante el perjuicio de bienes públicos.

Sin embargo, el accionar de la Justicia no debe oscurecer el motivo de los desmanes.
Se debe comprender que, solamente construir un edificio, no reemplaza las necesidades de una población cansada de ser ninguneada, obligada a perder horas imprescindibles para atender su subsistencia.

DESDE LA OPS. Es imperioso ocuparse de un escaso recurso humano hospitalario —profesional y administrativo— que presta atención a una población cada vez más carenciada y más numerosa.
Plan de Desarrollo Integral: (EL DIARIO, de Paraná, 15 de febrero de 2010). Refiriéndose al Plan de Desarrollo Integral de la Secretaría de Salud, el evaluador de la Organización Panamericana de la Salud, Roberto Escoto, puntualizo: “El financiamiento de la provincia es muy alto con respecto a los resultados. Uno podría esperar que, con todos los recursos que la provincia invierte en el sector salud, tuviera mejores condiciones sanitarias —menos mortalidad materna, menos mortalidad infantil, menos enfermedades, menos dengue, población más vacunada, menos desnutrición. Esos indicadores típicos de la salud deberían estar mucho mejor con toda la inversión que la provincia tiene.” Y continúa: “... los resultados no son tales porque hay dificultades en la gestión, en la información, en la calidad de los servicios, en la capacitación de los recursos humanos y, a veces, el desconocimiento de la misma situación, los sistemas de alerta, la vigilancia epidemiológica”...

El consultor de la OPS expresa un diagnóstico lapidario para los resultados de dos años de tanta “inversión” que el pueblo paga con inmensos sacrificios.

DOLOR Y REBELDÍA. Cuando se priorizan los intereses políticos “redituables” con desinterés por las necesidades sociales, cuando no se ejerce una administración política administrativa correcta, ello provoca, sobre todo en los más necesitados, el profundo dolor moral y consecuente rebeldía de un Estado ausente.

La gente se aleja, crea un sentimiento social de rechazo. Peor aún, las personas capaces y honestas, por temor y vergüenza de ser confundidas, rechazan involucrarse en la política favoreciendo, lamentablemente, la permanencia de quienes no saben administrar.

Urge producir un cambio. Entender que lo más importante es la gente.

Quienes poseen herramientas educacionales, deben promover, solidariamente, la reconstrucción ético-moral “que sancione colectivamente a quienes ocupan la cosa pública sin ocuparse de ella”. Convertir la burla en acción. Demostrar que, como pueblo, decidimos el destino que anhelamos.


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