Política y Sociedad

Pte. A. Fernández y Nosotros

En tan poco tiempo del gobierno de Alberto Fernández, es imposible extraer conclusiones del rumbo, aunque, se percibe incertidumbres tanto en quienes NO como en muchos que SÍ lo votaron.

Nos infunde esperanzas recordar al Pte. Fernández que escuchábamos antes de ser candidato y sus actuales expresiones de terminar con la grieta.

Es muy difícil conformar un gobierno de coalición donde la otra parte es la más fuerte.

Más difícil es compatibilizar a sus colaboradores si estos responden a diferentes jefes políticos sustentando ideas disímiles a las del Presidente.

Ejemplos sobran:

  • -la Vicepresidente y sus metas personales…
  • Kicillof, gobernando más del 40% del país…
  • -su ministra de Seguridad Sabina Frederic que desconoce la Justicia en los casos Nisman y Maldonado. Que reivindica a la terrorista Hezbollach. Que suprime las funciones del policía…
  • -su ministra de Igualdad Elizabeth Gómez Alcorta que defiende a quien ha delinquido como Milagro Salas o cuando ataca a Caffiero diciendo que hay presos políticos, refutando, así, al mismo Presidente que la nombró.
  • -por lo mismo, a su ministro del Interior Waldo de Pedro además de otros dirigentes nombrados por el Presidente, como Carlos Zannini, Aníbal Fernández o Martín Sabbatella quienes también refutan al presidente. Y al Dip. Máximo K. de su propio espacio, entre otros.

¿Cuál es el límite de cuestionar y refutar públicamente las resoluciones del Presidente que los nombró?

¡POBRE Sr. PRESIDENTE ¡

La deuda no es el principal problema de nuestro país, si no debiéramos un solo peso, la Argentina tendría la mismo complicación.

El problema más importante, y más difícil, es político 

Los dirigentes deben aceptar que, al país, únicamente entre todos lo podremos librar de este marasmo al que han conducido casi todos los políticos que nos gobernaron desde hace 90 años.

El Presidente, sin abjurar de su toma de decisiones, debe impulsar un ACUERDO MULTIPARTIDARIO Y MULTISECTORIAL para elaborar propuestas institucionales superadoras de la realidad.

Aunque, es difícil, se puede lograr, recordemos el increíble ejemplo de Perón y Balbín.

Más asombroso e impensable, fueron el viaje de “Richard Nixon a Moscú, para acordar con Leonid Brezhnev, o a Pekín para lo mismo con Mao o, cuando  Anwar el Sadat viajó a Jerusalem y acordar la paz con Israel que dura hasta hoy”.

¿Serán, “nuestros” dirigentes, suficientemente capaces para hacer algo tan simple?

Después de 90 años deberían entender que No queda más remedio si, realmente, quieren hacer política para la gente y no sólo para beneficio propio.

Estoy convencido que la oposición y la ciudadanía apoyarán al Presidente si de institucionalizar la república se trata.

Nuestras esperanzas se depositan en lo que A. Fernández lo ha expresado.

No voté a Alberto Fernández, pero sí, sin renunciar a observaciones constructivas, deseo profundamente el éxito de su gestión porque, sin dudas, el éxito de su gobierno beneficiará a TODOS los argentinos.

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