Un tema universal Sexualidad

El Amor

Ninguna dimensión humana es tan compleja, dinámica y fascinante como esta emoción que nos brinda felicidad y desconsuelos por igual. Es el vínculo con el que solemos construir nuestras relaciones interpersonales a lo largo de toda la vida.

Se sabe muy poco sobre el amor, una de las emociones humanas más poderosas y complejas.

Enamorarse es un rasgo humano universal, y su característica definitoria es la atracción sexual selectiva. El amor “romántico” aparece cuando una persona empieza a mirar a otra como algo especial y único.

Es un impulso biológico distinto de la excitación sexual y, si bien se hallan vinculados entre sí, están ubicados en centros cerebrales separados.

Puede haber deseo sexual sin amor, pero, en la pareja no se concibe el amor sin atracción sexual. El amor humano puede haber evolucionado a partir del ritual del cortejo de atracción de la pareja.

El amor muestra una continuidad en tres procesos cerebrales distintos, pero interconectados (Helen Fisher):

  • primero el impulso sexual indiscriminado que desata la búsqueda de pareja en cualquier acepción del término: el deseo sexual es estimulado hacia la procreación como consecuencia de la necesidad de supervivencia de la especie. El amor se inicia siempre con un encuentro, el encuentro entre dos diferencias es un acontecimiento, algo contingente, sorprende. Las sorpresas del amor.
  • Luego la atracción sexual selectiva: la “pulsión” sexual ha evolucionado en nuestra especie relacionándolo con el amor agregando áreas cerebrales diferentes que también son influidas por el contexto cultural en cada tiempo.  
  • y por último el cariño, el lazo afectivo de larga duración que sostiene a las parejas más allá de la pasión

Estos tres procesos tienen una raíz evolutiva común porque se relacionan con la biología reproductiva de la especie.

  • En el ser humano, el impulso sexual de la primera fase del amor está regulado tanto en el varón como en la mujer, casi exclusivamente por la testosterona, aunque, la mujer puede manifestar más deseo sexual en la mitad de su ciclo, cuando aumenta el nivel de estrógenos.
  • La segunda fase es el amor romántico, el amor en sentido clásico de la palabra enamorarse. Su característica definitoria es la atracción sexual selectiva que evoluciona a partir del ritual de la elección de la pareja. Esta fase, que puede durar algo más de un año, empieza «cuando una persona mira a otra como algo especial y única». Luego, el amante sufre una deformación perceptiva agigantando las virtudes e ignorando las sombras del otro. Las adversidades estimulan la pasión y las separaciones disparan la ansiedad.

La trilogía o el triángulo del amor, al que refiere Robert Sternberg, es la descripción que más nos permite comprender este fundamental sentimiento que aparece tardíamente en la historia de nuestra especie y que, aun continua su evolución.ra que haya verdadero amor deben existir tres componentes: pasión, intimidad y compromiso. Sin embargo, porque esto no siempre es así, la forma en que se manifiestan cada uno de esos tres componentes y de sus diferentes combinaciones, Sterngerg propone hasta siete modalidades del amor.


Para Robert Sternberg el amor consumado es una relación con los tres componentes:

  1. La intimidad, sentimiento que promueve el acercamiento y la autorrevelación, confianza mutua en lo que el otro es, hace y siente. Es el deseo de dar, recibir y compartir con el otro.
  2. La pasión, es la necesidad y deseo intenso de unión física con el otro. Gran deseo sexual o romántico acompañado de excitación psicológica.
  3. Compromiso, la decisión de amar y el compromiso por mantener ese amor más allá de las dificultades, en los buenos y malos momentos. Las relaciones más largas y estables en el tiempo muestran un elevado sentido del compromiso.

Amor consumado: representa el ideal del amor donde están presentes todos los componentes de la trilogía: pasión, intimidad y compromiso.

Sternberg señala que es más fácil encontrar un amor consumado que mantenerlo. Enfatiza la importancia de impulsar cada componente del amor en acciones para mantenerlo. Es necesario que el afecto deba ser expresado y alimentado constantemente.

Para L. Rossetti, el amor romántico es el equilibrio de la pasión la intimidad y el compromiso. Aunque, debemos reconocer que en el hecho juegan un papel importante las condiciones hormonales y también el contexto cultural.

El amor de pareja es y dinámico y admite cambios, nunca es igual, es un ser vivo que evoluciona y tiene etapas de idas y vueltas.

En el juego del amor no siempre es así fácil distinguir entre pasión y amor romántico. La intimidad es fundamental para llevar la pasión hacia ese sentimiento de profunda amistad entre ambos como base del compromiso en la vida. La amistad es imprescindible para profundizar las relaciones interpersonales.

Una relación basada en un solo elemento de los que describe R.Sternberg, es menos probable que se mantenga que aquella sustentada en dos o en los tres de ellos.

Características de amor donde no co-existen los tres componentes:

  • Cariño: es el sentimiento íntimo de amistad con la otra persona. Sin pasión ni compromiso a largo plazo, será una relación perdurable, aunque no haya un compromiso formal de por medio.
  • Encaprichamiento: Es el «amor a primera vista». Sólo existe pasión, aunque, sin intimidad ni compromiso. Son relaciones de gran intensidad y cortas en el tiempo.
  • Amor vacío: Existe sólo el compromiso de la pareja, sin pasión ni intimidad. Hay respeto y reciprocidad.  Son parejas que llevan mucho tiempo juntas.
  • Amor sociable o de compañía: hay intimidad y compromiso, pero no pasión. Disfrutan de estar acompañados, aunque no haya deseo sexual. Es el amor de parejas maduras.
  • Amor romántico: hay pasión e intimidad, pero, sin compromiso. Un un amor de verano, de corta duración. Sin compromiso de darle trascendencia, desaparece con las adversidades.
  • Amor fatuo: Hay sólo compromiso y pasión. Al no haber intimidad ni confianza, permanecen juntos por el deseo sexual. Es característico de personas muy inseguras.

L. Rossetti sugiere dos situaciones más:

  • Amor insensato es donde sólo hay erotismo, pasión. Sin intimidad y sin compromiso.
  • Amor vacío, es solamente compromiso.

¿Cómo valora, indistintamente, la mujer y el varón, cada una de estas condiciones?

La intimidad es lo que más valora tanto la mujer como el varón.

En los sentimientos apasionados ambos refieren dificultades en encontrar plena sintonía. A veces, el varón la necesita más y la mujer menos, o viceversa. Tanto la mujer como el varón expresan que la pasión se pierde con el tiempo

 Algo similar ocurrió con el compromiso. La asimetría se manifiesta porque, en general, la mujer espera un mayor nivel de compromiso que el varón.

El amor y la adicción a la droga

En la fase inicial del enamoramiento, que describe Helen Fisher, el núcleo cerebral que se activa con el amor está asociado al centro de la adicción a las drogas.

El amor es un hábito generado por el deseo sexual que recompensa a ese deseo tal cual como funciona la adicción a la droga (J.Pfaus).

Mientras el placer sexual tiene un objetivo muy específico, el amor es más abstracto y complejo y por lo tanto menos dependiente de la presencia física de otra persona.

Aunque, también el amor se activa con el deseo sexual, sólo funciona cuando hay algo con «un valor inherente» para activarla, sobre todo en la mujer.

Las características del deseo y del amor no son similares en la mujer y en el varón. Si bien, ambos desean lo mismo, la expresión de ese deseo se realiza por caminos diferentes.

 Como lo describiéramos anteriormente, la amígdala cerebral izquierda y su función en el almacenamiento y organización de las memorias emocionales, juega un rol importante, sobre todo, en la mujer.

Como proceso evolutivo, para que la mujer se enamore, pareciera que necesita acumular, en su memoria, historias (averiguando), actos, gestos, etc., que, de alguna forma, le permita sentirse segura de que quien elije se corresponde con sus expectativas de protección. Que ella y su descendencia serán protegidas.

Diferencias del varón y la mujer ante el amor

En realidad, la posición frente al amor es siempre femenina. Representa una dificultad mayor para varones que para mujeres, aunque éstas no se quedan muy atrás, sobre todo en estos tiempos en donde encontramos una tendencia creciente a la virilización del mundo cultural femenino.

Protegerse contra los riesgos que ocasiona enamorarse es una respuesta típica en los varones.

Otra forma en que este caparazón se presenta es la de lo efímero, los encuentros ocasionales, el acceso rápido, lo pasajero y lo fácilmente olvidable. Son todas formas de preservarse o de no involucrarse en una relación donde el deseo esté comprometido que, hoy, encontramos tanto en varones como en mujeres.

Muchos hombres, y también mujeres, intentan hacer del amor un lugar de seguridad absoluta, donde el riesgo sea cero. Se sabe que el amor “riesgo cero” es otra cosa que amor (Badiu).

Cuando un hombre se dispone al amor, los efectos de alegría y entusiasmo se manifiestan rápidamente, pero, cuando puede con-sentir al amor y logra deponer sus defensas, los beneficios son mayores, no sólo para él sino, también, para quien elige.

Cuando una mujer cree en su hombre y sabe de sus dificultades, puede ayudarlo si él lo permite, a salir de su rigidez, de su armadura defensiva. Ella debe creer en él y él con-sentir con ella y con lo femenino que ella despierta en él; debe dejarse llevar por su amor.

El amor es un hecho irracional e ilógico, así de simple, es una emoción. No somos seres racionales, somos seres emocionales que, a veces, razonamos.

Nos extraña que tal persona se haya enamorado de tal otra o viceversa. Simplemente, no lo han pensado, lo han sentido. De ahí que, el amor es irracional, es ilógico, es ancestral.

El amor, como emoción, responde a diferencias biológicas y culturales que nos hacen diferentes, mujeres y varones.

El amor requiere tiempo y dedicación para relacionar las emociones y los razonamientos. Es una emoción cuya condición básica es el deseo sexual que madura a lo largo del tiempo.

L. Rossetti caracteriza al amor armónico por la disminución de la pasión a expensas de compromiso mutuo y la intimidad. El compromiso mutuo implica acuerdo, responsabilidad en el trato personal, familiaridad y unión recíproca como expresión de apego y y adhesión.

Aún hoy no está claro por qué hay parejas que duran años y otras sólo algunos instantes.

La ruptura amorosa es frecuente en las relaciones de amor. La tristeza y la melancolía se manifiestan en esta etapa de resolución y duelo.

El compromiso es el componente más racional del amor. Es la aceptación de transitar juntos el tiempo futuro.

La concepción de este compromiso se suele explicar desde un punto de vista monógamo: los progenitores deben aunar esfuerzos para hacerse cargo de la prole, ya sea de por vida o hasta que las crías puedan valerse por sí mismas.

Hay muchos mitos en torno a la monogamia (ver Cap.  Monogamia)

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