Un tema universal Sexualidad

Deseo sexual femenino y masculino

Sexualidad genérica

La sexualidad es algo natural y todos deberíamos saber tratar este tema con naturalidad, es un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida.

La sexualidad abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vivencia a través de “pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas y relaciones interpersonales».

La respuesta sexual humana se ha entendido, hasta ahora, “desde una perspectiva erótica fundamentalmente masculina, donde lo esencial es el logro del orgasmo”. 

No es verdad la creencia que el varón esté constantemente obsesionado con el sexo. Tampoco es cierto que la mujer esté desinteresada. El número de pensamientos de los varones jóvenes acerca del sexo asciende a alrededor de 19 veces por día, mientras que las mujeres registran unos 10 pensamientos por día y con deseos de convertirlos en realidad.

Hasta no hace mucho, se sugería que la excitación genital de la mujer era una respuesta automática a los estímulos sexuales, mientras que la excitación genital de los hombres dependía de estímulos específicos a sus intereses sexuales.

De ahí el convencimiento de que la sexualidad debía seguir unmodelo lineal típicamente masculino: “mientras el varón asume un rol activo, deseante, la mujer toma un papel pasivo y ser deseable”, sin interpretar que, en la respuesta sexual femenina, intervienen aspectos no sólo físicos sino también emocionales.

Este tipo de creencia que toma el deseo como una exigencia, desestabiliza al varón y genera ansiedad en la mujer al quedar relegada al papel de “dar más que a recibir”.

En esta etapa de nuestra evolución cultural, la “masculinización” de la mujer y la “feminización” del hombre no se condicen con ese modelo.

 Las diferencias de deseo sexual existen tanto a nivel interpersonal como de género. “La respuesta del varón y de la mujer es distinta, aunque la vivencia del orgasmo pueda ser similar. Sin embargo, no ocurre lo mismo con la excitabilidad y el deseo”.

 La mayoría de las veces el varón persigue el coito y la penetración, mientras que las mujeres presentan un amplio abanico de posibilidades. El deseo femenino es más emocional y se influencia de diversos factores, mientras que el masculino es más directo y visual.

Los altos niveles de testosterona, en el varón, se correlacionan con su gusto por los rasgos de la cara asociados a la feminidad, como ojos grandes, labios llenos, etcétera.

De modo similar, los juicios de las mujeres sobre el atractivo masculino están afectados por los niveles de las hormonas sexuales.

Si bien los estrógenos, la hormona femenina por excelencia, y la testosterona, la hormona masculina, se hallan presente en ambos sexos, aunque, cuantitativamente en diferentes proporciones, ambas hormonas están relacionadas con el deseo sexual y definen el comportamiento sexual femenino y masculino.

La testosterona impulsa el deseo sexual en ambos sexos.

En los capítulos siguientes, solamente con fines didácticos, se describirán por separado las características del deseo femenino y del masculino. Posteriormente avanzaremos sobre los miedos sexuales de ambos.

Para una mejor comprensión de los contenidos, la lectura del conjunto facilitará el entendimiento de situaciones que los involucran.

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