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Diferencias cerebrales del varón y la mujer

La corteza cerebral presenta un mayor diámetro cerebral en el hombre que en la mujer. Si bien la cantidad de células neuronales serían similares en ambos sexos, la diferencia en el tamaño se genera porque en la mujer las células se hallan más densamente agrupadas que en el hombre.

La diferencia de tamaño del cerebro a favor de los hombres se vería compensada, en las mujeres, por un ritmo de envejecimiento más lento, y con menor sobrecarga cerebral.

 En la mujer se observa un incremento, un 12 % mayor que en el hombre, de neurópilo –axones- (“cableado”) o conexiones neuronales que interconectan las diferentes partes del cerebro.

Esta característica neuroanatómica, de una mayor cantidad de conexiones en el cerebro femenino, explica que la mujer tenga una mejor integración entre los dos hemisferios y un mayor tamaño del cuerpo calloso, que es el puente que une los dos hemisferios cerebrales, por una supremacía en la cantidad del número de “cableado” o conexiones ( neurolípidos) (Fig. A 1b).

La mayor proporción de neurolípido, provee, en la mujer, una mejor intercomunicación de las células entre los diferentes núcleos anatómicos de ambos hemisferios cerebrales. 

Esta característica impulsa, en la mujer, su empatía y prioriza, dándole mayor importancia a los procedimientos en las relaciones humanas. También le da una mayor capacidad para satisfacer necesidades simultáneas –realizar múltiples tareas– en la vida diaria.

En la mujer, su sistema está ligado a una respuesta verbal rápida, con una mayor reflexión y predilección por el procedimiento (piensa y luego actúa).

El varón ha evolucionado mejor para explorar y construir sistemas que priorizan la acción. Esta característica está relacionada a una respuesta física rápida (actúa con menor reflexión).

La mujer tiene un cuerpo calloso que es el puente que interconecta ambos hemisferios más intensamente con un 12% más de conexiones que el varón.

En el hombre se conecta, preferencialmente, el lóbulo frontal con el occipital dando lugar un circuito rápido entre la percepción y la acción que facilita una respuesta inmediata.

La interpretación del “por qué” de esta diferencia podemos hallarlo en el pasado evolutivo de nuestra especie.

Interpretación de las diferencias

El interrogante es “por qué“ el cerebro femenino y el masculino son diferentes y “para qué“ lo son, más allá de lo biológico y de lo genético que subyace en todo cerebro humano.

En realidad, el cerebro es un órgano maleable porque está expuesto a todo el medio en que se desarrolla, e inacabado al nacer pues, a lo largo de la vida, continúa su diferenciación al estar expuestos a las influencias hormonales, culturales, sociales, familiares, etc.

El varón, como proveedor de alimentos debía enfrentar peligros, su reacción entre la percepción y la acción debía ser inmediata. Asimismo, su capacidad de empatía más baja, porque tenía menor necesidad de relación, lo ayudó a sobrevivir en la soledad durante largas temporadas de caza y viajes; también lo indujo a cometer actos de violencia y agresiones, comportamientos considerados necesarios dadas las competiciones masculinas.

La mujer, en cambio, que tenía a su cargo el cuidado de la cría y la de comunicarse con otras mujeres, necesitaba más de la expresión corpóreo-facial y del lenguaje emocional. Esto impulsó el desarrollo de las células espejo y de la interconexión entre los núcleos cerebrales de la acción, los ejecutivos, del hemisferio izquierdo y con los emotivos y creativos del hemisferio derecho a través de las interconexiones del cuerpo calloso.

Es evidente que, hasta hoy, ha habido tareas que resuelven mejor las mujeres y otras los varones. Y eso ha sido así, universalmente, y desde que el ser humano es tal.

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