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Intuición

Células espejo y conexiones interhemisféricas

La mujer posee, en su cerero, un 12% más de conexiones interhemisféricas que el varón («cables» que conectan los dos hemisferios). El cerebro femenino posee, también, un 6,5% mayor de “células espejo” que el del varón (leer mas abajo»Funcionamiento de las células espejo«).

La mayor cantidad de interconexiones y de células espejo desarrolla, en la mujer, su exquisita cualidad intuitiva.

Es esta característica que le permite a la mujer comprender a otras personas rápidamente. La intuición femenina estaría así explicada.

Intuición

La diferenciación en las conexiones interhemisféricas se comienza a observar preferentemente a partir de la pubertad, lo que implica una importancia en los cambios hormonales del varón y la mujer.

La mayor cantidad de conexiones interhemisféricas y de células espejo le permiten, a la mujer, tener dos cualidades que la distinguen:

  • la capacidad de realizar múltiples tareas al mismo tiempo y
  • desarrollar un proceso intuitivo para captar el contexto.

El cerebro femenino tiende a una mayor empatía con una capacidad superior para identificar emociones y pensamientos de los demás. Al tener una mayor integración interhemisféricas, predominan los sentimientos y el entendimiento social promoviendo acciones grupales.

Funcionamiento de las células espejo

En el cerebro existe una zona cerebral motora que ejecuta las ordenes voluntarias y conscientes de los movimientos musculares que una persona decide realizar. Estas órdenes son recibidas por una célula o neurona premotora que organiza el movimiento y lo transmite a la célula motora, que lo ejecuta.

A partir de fines de los 90’, hace unos 20 años, comenzaron publicaciones sobre el descubrimiento de las “células espejo” que también se ubican en las zonas motoras del cerebro.

Las células espejo juntamente con las premotoras y motoras conforman un sistema que se correlaciona con movimientos ejecutados y son auto-observados por las células espejo. En la autoobservación, la célula espejo interpreta el significado, la intencionalidad y el estado emocional que genera el movimiento ejecutado por su propio cuerpo (nuestras células espejo aprenden a interpretar nuestras emociones y las relacionan con los movimientos musculares, especialmente nuestros gesto faciales y los movimientos de las manos que provocan esas emociones).

A partir de ahí, las células espejo codifican, memorizan, el significado de los movimientos propios y se valen de esa información previa para interpretar el significado emocional de movimientos idénticos observados en otra persona que realiza movimientos similares.

Cuando la expresión corpóreo-facial generada por contracciones musculares de la otra persona, con quien interactuamos, es inducida por una determinada emoción, se activan nuestras neuronas espejo como si nosotros sintiéramos la misma emoción al interpretar, mentalmente por dichas células espejo, la expresión del otro. De esa forma estamos «sabiendo» o intuyendo que siente o que piensa la otra persona.

Estas neuronas espejo son vitales para el entendimiento de los estados emocionales de otros individuos, que suelen ser transmitidos a través de expresiones preferentemente faciales, de la boca, de la cara y las manos.

La mujer posee un 6,5% más células espejos que el varón.

Resumiendo, debido a la mayor interconexión hemisféricas y la mayor cantidad de células espejo, en la mujer predomina el procedimiento mientras que, en el varón predomina la acción.

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