Un tema universal Sexualidad

Miedos Sexuales de la pareja

Nos referiremos a los miedos sexuales en tres sucesivos capítulos que se complementan:

  • el miedo en la pareja,
  • el miedo femenino y
  • el miedo masculino

Miedos comunes en la pareja

La sexualidad se vivencia a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas y relaciones interpersonales». Al tener tal importancia, resulta común que se genere, a su alrededor, una serie de fantasmas que surgen a partir de las propias inseguridades y al pensar que es lo que espera nuestra pareja, de nosotros.

Miedos sexuales de la pareja

Muchas causas impulsan el desarrollo de miedos: rechazo por el propio cuerpo, ideales de placer televisivos, mandatos religiosos o puritanos, educación restrictiva, normas culturales rígidas, experiencias traumáticas de abuso sexual, violencia de género, personalidad fóbica o temerosa, falta de autoestima, ansiedad social, miedo a la crítica externa, etc.

Desde niños, la construcción de la sexualidad está condicionada por factores externos. Las creencias de los padres, la escuela y el medio cultural, son influjos potentes que rivalizan con las fuerzas internas del instinto que tratan de llegar a un acuerdo entre estos mandatos culturales y las expresiones de los propios deseos sexuales.

En “la cama” aparecen los mismos miedos, anclados en la historia personal, en la vinculación de pareja y en la exigencia del rendimiento según la imposición cultural”. 

Los temores están allí, sobrevolando las sábanas, en silencios incómodos, en reflexiones oscuras, con sabor a auto boicot”, en ideas que, cuando se convierten en palabras, se traban, en miradas que no terminan de ser cómplices.

Nuestros temores y miedos nos dan mucha vergüenza.

Hablar de sexo puede resultarnos complicado y más si nos dominan los miedos sexuales. Solo nos atrevemos a hablar de ello cuando existe un gran problema. Cuando nos domina la frustración, desmotivación, rabia, impotencia etc., es cuando comenzamos a sacar el tema.

Es falso que, a diferencia de las mujeres, los hombres siempre estarían a punto para cumplir en la cama sin demasiadas dificultades.

Es frecuente sentir ansiedad o miedo a las relaciones erótica, sobre todo en los comienzos de la relación.

Los varones son los que más miedos tienen antes y durante el acto sexual.

La realidad muestra que las preocupaciones sexuales irrumpen, también, en algún momento de la vida la mujer.

Tanto la mujer como el varón tienen miedos y ansiedades, algunas son compartidas, aunque, no con la misma prioridad.

¿Qué hago?

Las parejas tienen miedo a diferentes situaciones durante las relaciones sexuales. La diferencia es que, al varón, por su cultura machista, le cuesta mucho admitirlo y, más aún, consultarlo para intentar remediarlo con ayuda.

La mujer teme que, si muestra lo que siente, pide lo que les gusta, o se mueve al son del placer, será tildada de “liberal” o de demasiado sexual”.

El varón teme enormemente quedar atrás en sus exigencias de complacerlas, tener el pene erecto durante todo el encuentro, penetrarlas y llenarlas de placer.

La realidad indica que las experiencias traumáticas que se tiene en la primera relación terminan por afectar en el resto de la vida sexual de las personas.

La primera relación sexual no es un hecho menor. Tiene una carga emocional importante que, en general, queda indeleblemente marcada en nuestros cuerpos y mentes. Para colmo, los errores de las primeras veces son muy comunes.

Depende de cada persona si estas experiencias marcan traumáticamente su vida o no.

Factores como la frustración, decepción o miedo pueden acarrear tanto problemas psicológicos en la intimidad como disfunciones sexuales.

A pesar de superar malas experiencias -o incluso sin haber pasado por una- es frecuente que las personas sientan inseguridades a la hora de ir a la cama con su pareja, mayormente cuando es ocasional o es la inicial.

Lo más importante es que, de la sexualidad se aprende, uno debe abrirse a la experiencia y aprender.

La pareja necesita conocerse, crear códigos satisfactorios, buscar su propio estilo de funcionamiento, lo suficiente flexible para incluir modificaciones para no caer en la rutina. Debe encontrar su propio estilo, satisfactorio a ambos.

La información profesional y el hablar de ello, antes de que sea más grave, evitará que aparezcan problemas más serios.

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