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Misterios de la sexualidad femenina

Un hecho misterioso se observa en mujeres que han sufrido asalto sexual y/o violación. Su respuesta requiere abordar puntos oscuros de la sexualidad femenina.

¿Qué quiere la mujer?

Es la gran pregunta que nunca ha sido respondida fehacientemente a pesar de décadas de investigación del alma femenina (P. Malo)

Las investigaciones de Meredith Chivers (Queen’s University, Canada) nos dan una idea de lo intricado de la respuesta a esta pregunta.

Responder a ese interrogante, es abordar puntos oscuros y muy sugerentes de la sexualidad femenina, para los que, de momento, nadie tiene una explicación ni una respuesta taxativa.

En mujeres violadas, Chivers ha encontrado casos de excitación sexual e, incluso, de orgasmos cuando las mujeres relataban esas experiencias físicas y psíquicamente tan traumáticas como es el abuso o violación.

Según otros estudios, entre un tercio y más de la mitad de las mujeres tienen fantasías sexuales (a menudo durante las relaciones sexuales) de violación, o de algo muy parecido: empleo de la fuerza sobre ellas, sometimiento en contra de su voluntad y cosas semejantes.

Una de cada 10 mujeres fantasea una vez al mes con ser asaltada sexualmente.

Indescifrables interrogantes

  • ¿Cómo puede querer alguien que le hagan algo en contra de su voluntad?
  • ¿no es contradictorio?
  • ¿Y si no quieren, cómo es que se excitan genitalmente?

En la contradicción de no querer algo contra su voluntad, pero, se excitan genitalmente, Chivers apela a una teoría evolucionista para explicarlo.

La sexualidad femenina está dividida en dos sistemas separados, aunque se solapen: el fisiológico o no-consciente y el subjetivo o consciente.

  • El deseo está en sistema subjetivo, el consciente, el que se siente.
  • La respuesta fisiológica refleja automática u orgánica, no consciente, pertenece al sistema funcional objetivo, es reactivo a situaciones específicas internas y no tiene que ver con el deseo consciente.

Interpretación de M. Chivers:

En la historia de la evolución de la especie, las mujeres han tenido que sufrir asaltos y aceptar relaciones sexuales de forma forzada y la lubricación genital era y es necesaria para reducir el dolor y la probabilidad de heridas en una relación sexual obligada.

Las mujeres ancestrales, porque no producían una respuesta sexual vaginal automática ante actos sexuales forzados, experimentaron heridas que resultarían en enfermedades, infertilidad, o incluso la muerte. Ellas, que no se podían permitirse el lujo de no tener lubricación genital cuando eran sometidas, debían estar listas para lubricar ante determinadas situaciones en su entorno como era la relación sexual forzada.

La respuesta sexual femenina está diseñada para la autoprotección en casos de abuso. Suena fuerte, pero puede tener cierto sentido…

No se sabe cuáles son las claves que disparan la respuesta refleja, fisiológica u orgánica ante el sexo forzado.  

Como la relación sexual es menos dolorosa cuando hay mucho más deseo y, por lo mismo, mayor lubricación, la naturaleza se plantea cómo aumentar el deseo. A pesar de que se diga lo contrario eso tiene poco o nada que ver con tener una relación muy buena con muy buena comunicación y aceptación.

No se trata de que las mujeres quieren que las violen, se trata de entender la parte de las fantasías de violación que excita a las mujeres que las tienen.

Interpretación evolutiva

Con su sensibilidad emocional, las mujeres obtuvieron capacidades extra de adaptarse a las imposiciones sexuales de los varones.

En su necesidad de preservar su salud para criar a sus hijos, fueron creando sistemas fuertes de apoyo y de acomodarse a los, a veces, peligrosos estados afectivos de los varones.

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