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Sexualidad femenina, lo desconocido

El deseo sexual femenino, el gran desconocido

El deseo sexual de la mujer es algo complejo, continúa siendo un tabú y hasta incomprensible.

Hasta ahora, se ha entendido la respuesta sexual humana de ambos sexos desde una perspectiva masculina fundamentada en el coito, la penetración.

La cuestión está en que el deseo femenino funciona de manera diferente al deseo masculino. Los estímulos visuales, por ejemplo, tienen un efecto menor en las mujeres, mientras que las emociones, la imaginación y las caricias y sensuales juegan un papel importante.

Mientras la excitación y el orgasmo concierne a los órganos genitales, el deseo sexual es un proceso eminentemente cerebral donde juegan un papel decisivo la psiquis en la fase de estimulación interna, como los pensamientos, fantasías y, también, con estímulos externos como la visión de una pareja atractiva, que van desencadenando la respuesta sexual.,…

La diversidad de matices sensoriales que siente la mujer que desea, cuando desea, es inmensa y es falso creer que la mujer asocia su deseo con disponibilidad a iniciar un encuentro sexual.

El deseo sexual depende de cada persona y de cada circunstancia en especial.

El deseo en la mujer puede ir asociado a anhelos de tener intercambios eróticos diferentes a un encuentro sexual copulatorio; puede ser desde un beso o caricias sensuales a un encuentro excitante y explícito, pero sin penetración.

  Más allá del inicio de la actividad sexual, el deseo femenino está relacionado con otros factores motivadores esenciales: la necesidad de unirse, abrazar, de amar y ser amado, de sentirse seguro, de sentirse dominado, de realizar una conquista, etc.

Fantasías sexuales femeninas

«Tengo fantasías sexuales, pero no tengo intención de hacerlas realidad».

Una mujer puede tener la fantasía de hacer un trío con su pareja y alguien más, pero eso no es sinónimo de querer llevarlo a la práctica. El problema es que los hombres no siempre acaban de entender esta diferencia.

Hay que tener claro que las fantasías solo están para excitarse, para recrearse con ellas, sin intención ni necesidad de que se cumplan. Los deseos, en cambio, aun pudiendo ser igualmente ensoñaciones, sí que tienen expectativas de querer llevarlos a cabo.

En esta, como en otras posibles situaciones, la posición femenina ante su pareja ha de ser clara: no es no.

La mayor frecuencia de fantasías en la mujer se da sobre todo en la época prevulatoría, cuando el nivel de testosterona es más alto.

Las variaciones hormonales durante todo el ciclo femenino hacen pensar que la mujer es diferente a lo largo de todo su ciclo menstrual.

Las fantasías sexuales de la mujer como las del varón, comúnmente tienen lugar con la pareja. La mayor diferencia entre ambos sexos es que la mujer suele tener fantasías con otras mujeres.

Aunque, entre las mujeres las escenas lésbicas son más frecuentes, en términos de fantasías, seguramente se da por la mayor cercanía entre ellas.

Fantasías lésbicas

Esto está explicado porque la cercanía y induce la mayor permisividad que existe entre ellas, lo que es más infrecuente en el varón.

En ambos casos no compromete en absoluto la sexualidad.  

Orgasmo femenino

La significación del orgasmo femenino escapa, inclusive, a muchas mujeres.  Es difícil aceptar que el “30% de las mujeres argentinas no llega al clímax y que el 12% nunca lo tuvo.  

Cada mujer describe el orgasmo según lo que siente y otras según lo que creen que deberían sentir por experiencias ajenas o por lecturas de publicaciones casuales.

De los mitos que aún subsisten alrededor del clímax, el más común es creer que para disfrutar de una relación sexual las mujeres deben necesariamente “tener un tipo de orgasmo”.

No existe «UN”tipo de orgasmo. La sexualidad en la mujer es tan compleja y exige recorrer tanos caminos internos que podríamos decir que, cada mujer tiene su “propio “orgasmo.

La expresión más comprehensiva del orgasmo es “sentirse satisfecha”.

Una de las condiciones para llegar a sentir esa “satisfacción” es superar los miedos que inspira la relación sexual, la ansiedad de rendimiento, etc. (Cap. Miedos), que juegan en contra del objetivo de la sexualidad, que es relajarse y obtener el gozo.

 El orgasmo es la consecuencia del encuentro entre personas dispuestas a abandonarse a sus sensaciones, a sentir placer, a encontrarse y a conocerse sin tabúes, sin vergüenza y sin temores. A pedir lo que les gusta, a liberar sus fantasías y a vivir un momento agradable y lograr sentirse satisfechas.

No es fácil ser mujer.

Disminución del deseo sexual femenino

El deseo sexual hipoactivo se define como la deficiencia de pensamientos relacionados con el sexo o ausencia recurrente de apetito para mantener relaciones sexuales. Este estado de la mujer puede estar asociado a ansiedad, angustia y dificultad en las relaciones interpersonales.

Disminución del deseo

La desaparición del deseo espontáneo puede tener muchísimas causas: el estrés, las disputas de pareja, desaprobación de ciertas prácticas sexuales, también, se inhibe por desavenencias y problemas de comunicación o por enfermedades intercurrentes como las cardíacas u otras que afectan la salud.

 En el deseo de la mujer, en sus diferentes ciclos vitales, juegan un importante papel los cambios hormonales, fisiológicos y anatómicos.

Alrededor del 30% de las mujeres manifiestan disminución del interés y excitación sexual. Esta disminución puede ser más elevada en algunas etapas o ciclos de su vida como el embrazo, sobre todo en el primer trimestre y en el postparto como, también, en la menopausia.

El deseo sexual está, así mismo, condicionado por la edad que genera cambios hormonales, anatómicos y fisiológicos a lo largo de su vida, aunque, no tienen la misma relevancia en todas las mujeres.

La disminución de hormonas (estrógenos) y la sequedad vaginal suelen ser, además, la causa de la disminución de la libido en la mujer postmenopáusica.

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